Quizá la foto muestra exactamente lo que necesitas, pero sobra espacio a un lado o no cabe en el lugar previsto. Escoge un modo de recorte y ajusta después el área visible en su editor. Las tarjetas de esta página te llevan a cada modo; pulsarlas por sí solas no modifica ningún archivo.
Arrastra y selecciona cualquier región personalizada para recortar de tu imagen. Control preciso a nivel de píxel.
Recorta imágenes en una proporción cuadrada perfecta de 1:1. Ideal para publicaciones de Instagram y fotos de perfil.
Recorta imágenes en proporciones horizontales de 16:9 o 4:3. Perfecto para miniaturas de YouTube y banners web.
Recorta imágenes en proporciones verticales de 9:16 o 3:4. Perfecto para Instagram Stories, Reels y contenido móvil.
Redimensiona y recorta tu imagen en un solo paso con dimensiones exactas. Introduce el ancho y el alto y aplica al instante.
Recorta imágenes en círculos perfectos para avatares y fotos de perfil. Genera un PNG transparente.
1080 × 1080 px
1080 × 1920 px
820 × 312 px
1280 × 720 px
1200 × 600 px
1584 × 396 px
Anota la forma del lugar donde aparecerá la imagen y las partes que deben quedar enteras.
Elige libre, cuadrado, apaisado, vertical u otra opción pertinente y añade la foto original en el editor.
Sitúa el marco alrededor del sujeto, guarda el archivo y revísalo en el lugar donde se usará.
Antes de pensar en una proporción, mira qué elementos explican la imagen. En una fotografía de producto puede ser imprescindible mostrar el objeto completo y parte de su entorno. En un retrato, la mirada, los hombros o el espacio hacia el que mira la persona pueden ser más importantes que centrarla exactamente. Evita cortar una etiqueta, una palabra o una mano solo para que la foto entre en una casilla.
El recorte elimina zonas del original y no puede inventar lo que quedó fuera de la toma. Si el sujeto llega hasta el borde de la foto, quizá no haya margen para hacer versiones cuadradas y apaisadas igualmente buenas. Plantéate usar otra imagen o cambiar la disposición del contenido cuando un formato obligatorio borra información necesaria. Guarda el original para poder probar varias composiciones.
El modo libre sirve cuando quieres decidir los bordes según la composición o la abertura exacta del diseño. Un cuadrado puede funcionar para una cuadrícula de miniaturas si el motivo conserva sentido dentro de ella. El formato apaisado deja más sitio a ambos lados; el vertical se adapta mejor a personas, carteles y espacios estrechos. No elijas un modo por costumbre: piensa primero dónde se verá la imagen.
La proporción describe la forma, no la cantidad de píxeles resultante. Una foto pequeña seguirá siendo pequeña después de recortarla. Si el destino exige una anchura y una altura concretas, comprueba esos valores aparte. Recortar determina qué zona permanece; cambiar el tamaño modifica sus dimensiones. Hacer un recorte muy cerrado puede dejar menos resolución disponible para una presentación grande.
Algunos sitios colocan textos, iconos o esquinas redondeadas encima de la imagen. Si un logotipo o un rostro está pegado al borde, puede quedar parcialmente tapado incluso cuando en el editor parecía correcto. Deja aire alrededor de lo esencial siempre que la fuente lo permita. La distancia apropiada depende del diseño final, no de una cifra válida para todos los casos.
Mueve el marco y compara posiciones. Observa los detalles pequeños: una palabra partida o un trozo aislado de un objeto en el borde puede distraer mucho cuando la imagen se publica. Si todas las posiciones cortan algo importante, usa un encuadre menos agresivo. Forzar una proporción nunca compensa perder el contenido que el lector necesita ver.
También hay una opción circular y otra relacionada con el cambio de dimensiones. Son modos de trabajo de la misma familia de edición, no formatos de archivo distintos. Abre la tarjeta que mejor describa tu tarea y carga allí la imagen. Elegir una tarjeta no genera una fotografía nueva hasta que hagas la edición y guardes el resultado.
Las medidas que aparecen junto a algunos usos de redes sociales son referencias, no una promesa de que esos servicios mantendrán siempre la misma superficie visible. Una plataforma puede volver a recortar la foto o superponer sus propios elementos. Consulta la vista previa actual del destino y conserva el archivo original por si necesitas preparar otra versión más adelante.
Después de editar, abre el archivo guardado. Una previsualización pequeña puede ocultar un borde desigual, una esquina problemática o un texto demasiado cercano al límite. Comprueba las dimensiones si el destino las especifica y mira el resultado al tamaño aproximado en que se presentará.
Si preparas una miniatura, una cabecera y una foto de perfil, crea cada versión desde el original. Recortar una copia que ya fue recortada va quitando opciones de composición. Usa nombres diferentes para identificar los archivos, sobre todo si todos proceden de la misma fotografía y se van a colocar en páginas distintas.
Esta es la página de elección de modos. Abre una tarjeta para entrar en el editor donde podrás cargar y recortar el archivo.
Define primero la parte visible, por ejemplo con el modo libre. Comprueba aparte la anchura y altura en píxeles que pide el destino; quizá necesites cambiar el tamaño.
Sí, si el sujeto tiene espacio suficiente alrededor. Compara el resultado con el modo vertical para asegurarte de que no desaparece un detalle importante.
No. El recorte descarta píxeles exteriores y no añade detalle a la parte conservada.
Son orientativas. Revisa las indicaciones y la vista previa actuales de la plataforma porque el área mostrada puede cambiar.
Deja margen entre el texto y el límite del recorte, y ten en cuenta cualquier elemento que el sitio vaya a colocar encima. Inspecciona la copia guardada.
Puedes hacerlo, pero trabajar de nuevo desde el original deja más imagen disponible para un encuadre diferente.