Un clip puede ser demasiado grande para la plataforma donde debe publicarse. Comprímelo según sus condiciones y reproduce el archivo final. Cumplir una cifra de tamaño no es suficiente si las caras, instrucciones o voces importantes dejan de entenderse.
Drop a video to compress
or click to browse
Comprueba tipo, tamaño y otras normas del destino.
Escoge una opción disponible teniendo en cuenta detalle visual y voz.
Verifica movimiento, textos, sonido y final.
Un portal educativo, un chat y una web de formularios pueden pedir pesos y tipos diferentes. Busca sus reglas de tamaño, dimensiones y duración antes de elegir una salida. Una meta concreta evita comprimir de forma excesiva sin necesidad.
Si no existe un límite obligatorio, piensa por qué quieres otra copia. Quizá necesites enviarla con más comodidad, pero el original puede seguir siendo mejor para archivo o edición. Guarda la fuente intacta y usa la versión reducida para el destino previsto.
En un tutorial, un pequeño botón puede ser esencial; en un vídeo de producto, una etiqueta quizá contiene información importante. Comprueba estas zonas a la escala que tendrá la página final. Una miniatura puede parecer correcta mientras el detalle necesario se vuelve difícil de distinguir.
Mira un tramo con movimiento rápido y otro más quieto. Los problemas pueden aparecer solo durante la acción y no en un fotograma fijo. Si no se puede seguir lo que ocurre, la reducción no ha servido al público aunque el tamaño del archivo sea aceptable.
Muchas piezas dependen del audio. Reproduce la copia con sonido y atiende a voces bajas, música y cambios de escena. No deduzcas la calidad sonora a partir de una vista previa de la imagen. La persona destinataria recibirá ese resultado concreto.
Si la toma original tiene viento, eco o diálogo lejano, hacerla más pequeña no repara automáticamente el problema. La compresión es una decisión de entrega; la claridad de la grabación necesita una fuente mejor u otro trabajo.
Abre el vídeo al comienzo, en una parte intermedia y al final. ¿Llega a la escena que querías conservar? ¿La duración parece completa? Un archivo pequeño que termina antes de la última indicación no satisface el objetivo. Comprueba el contenido real, no solo el nombre.
Revisa textos dentro de la imagen y subtítulos, especialmente en móvil. Una dirección o una cifra puede perder legibilidad. El primer segundo no representa toda la experiencia; una comprobación repartida puede descubrir un problema en la conclusión.
Pon un nombre que identifique la copia comprimida y su destino. Conserva la fuente para preparar otra versión si una plataforma distinta admite más peso. Volver a la toma original es preferible a seguir reduciendo una salida ya procesada.
Compara el peso realmente guardado con las normas del receptor. No se puede prometer que cualquier fuente se vuelva diminuta sin cambios visibles u oíbles. Busca una entrega que cumpla el límite y mantenga lo que esa audiencia necesita ver y escuchar.
Las escenas tranquilas pueden verse aceptables aunque el movimiento rápido, el agua o las letras finas muestren cambios visibles. Abre el archivo final y compara precisamente esos momentos con el original. Reducir peso solo ayuda si la información que importa sigue siendo reconocible.
Si necesitas cumplir un límite de carga, comprueba el tamaño real de la copia terminada; no lo deduzcas del ajuste escogido. Guarda la fuente para futuras versiones. Un archivo adecuado para enviar hoy puede no servir para proyectar o editar más adelante.
Depende de la fuente y de la salida. Comprueba el peso real de la copia.
No lo presupongas. Revisa imagen y sonido frente al original.
El movimiento puede revelar cambios que un fotograma aislado no muestra.
No. El audio de origen requiere atención aparte.
Sí. Las letras pequeñas pueden perder legibilidad en la versión final.
Sirve para otro canal y evita trabajar repetidamente sobre una copia ya reducida.
No. Confirma tipo, reproducción completa y claridad del contenido.